jueves, 16 de enero de 2014

La persona que te ama, la que te tiene que cuidar, a veces es la que más te lastima. Duele el amor…duele el amor ingrato ¿no?
Esperamos que el amor sea correspondido ¿no? Si amas, si eres amado, si no amas, si no eres amado, el amor siempre duele…y cuando el amor duele algunos reaccionan con despecho, otros intentan disimular el dolor, otros no aceptan que ese amor no pueda ser e insisten sin medir las consecuencias. Yo soy más impulsivo, no soporto que el amor me maltrate, no lo puedo disimular.
No se si es bueno o malo, pero cuando el amor me duele mucho, lo único que puedo hacer es esconderlo y que nadie sepa que sufro por amor. A veces uno no sabe que hacer con tanto dolor, mejor callarlo y esperar que pase.


No entiendo la gente que pide perdón.
La gente actúa de la manera que quiera, sin importar el daño que hagan, si después te piden perdón y listo.
Si, puedo ser un bicho raro, pero para mí ‘nos vemos’ es ‘nos vemos’, ‘ te llamo’ es ‘te llamo’, ‘te quiero’ es ‘te quiero’. Si yo digo que voy a estar ahí, voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra.
Te pueden fallar, después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil.
Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?
Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal?
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó.
Pedir perdón es poner una tirita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos.
Insuficiente y a destiempo.
Cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto.
Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.
Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.

La falta de fe es falta de luz, porque la fe es creer en algo aunque no lo podamos ver. Perder la fe es estar convencidos de que eso que no está no va a estar nunca. La fe es una conquista que se pone a prueba todos los días. El que pierde la fe puede perder un juego, aunque lo esté ganando. Si uno pierde la fe se entrega a la muerte. Dicen que la fe mueve montañas, pero una montaña de fe mueve mucho más. Si tu crees en algo, por más que todos te digan que estás loco, no dudes, tente fe. No hay nada peor que darse por vencido, aún cuando veas todo negro, cuando no veas la salida, cuando creas que no vale la pena seguir creyendo en eso que creías. Sigue, cierra los ojos bien fuerte y tente fe. Porque el secreto no es una pluma o la magia, el secreto es la fe, fe en la magia. La fe en que tu suerte puede cambiar. La vida va a poner tu fe a prueba una y mil veces, solo depende de cuanta fe tengas en lo que quieres, de cuanta fe tengas en ti, de cuanta fe tengas en la vida. Murphy dice que los sucesos fortuitos tienden a suceder todos juntos. Yo prefiero creer que es una cuestión de fe.

Hay escenas que se graban en la memoria. Hay instantes que no tiene una duración real, porque el pensamiento vuelve a ellos mil veces. Del mismo modo que olvidamos momentos que hemos vivido, tambien recordamos episodios fugaces. No es una cuestión de tiempo, sino de intensidades.

sábado, 11 de enero de 2014

«He estado evitando tantas balas, sin saber que fuiste tú quien apretó el gatillo».

Tengo todo excepto a ti.

viernes, 10 de enero de 2014

Si me fallas, será la última gota que derrame por ti.
Si me fallas, será la perfecta ocasión para irme de aquí.
© its now or never
Maira Gall